La chía y superfoods mexicanas

Las superfoods no son sólo una moda, en México, siempre han estado con nosotros aunque no lo sepas. Pero, ¿qué significa ese término tan “rimbombante”? Se sabe que una superfood es un alimento rico en nutrientes que es benéfico para la salud.

Los superalimentos tienen mayores cantidades de nutrientes que otros, son ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrientes.

A continuación te platicamos de algunas de las más importantes y características del país para que te apliques y las incorpores a tu dieta:

CHÍA

Estas semillas son una excelente fuente de fibra, antioxidantes, calcio, proteínas y ácidos grasos, como el Omega 3. Sus atributos son sorprendentes, tiene 2 veces la proteína que cualquier otra semilla, 5 veces más calcio que la leche entera, 2 veces más potasio que los plátanos, 3 veces más antioxidantes que los arándanos y 3 veces más hierro que las espinacas.

Actualmente se usa mucho como complemento para bajar de peso, pues al combinarse con agua u otro líquido, forma una especie de gel que nos hace sentirnos llenos por más tiempo. Pero se usa no sólo en agua, sino para preparar panes, salsas, postres y batidos.

AMARANTO

“Esta planta (Amaranthus hypocondriacus y Amaranthus cruentus), sagrada para los antiguos mexicanos, de gran consumo en la época prehispánica, originaria de México y Guatemala, se ha extendido por el mundo; se considera que la proteína de su semilla es casi perfecta, pues reúne en cantidades adecuadas los aminoácidos que se requieren para la nutrición humana”¹.

El amaranto es uno de los alimentos más ricos y nutritivos de México. Es uno de los preferidos de deportistas y astronautas, porque aporta muchas proteínas y es muy ligero, por lo que es fácil de transportar. Además, es rico en minerales, bajo en grasas, fuente saludable de carbohidratos y proteínas.

QUELITES

La palabra quelite proviene del náhuatl quilitl que significa “hierbas comestibles”. Se sabe que existen alrededor de 358 especies. Algunos de los más famosos son los romeritos, el quintonil, el pápaloquelite, la verdolaga, el huauzontle, alache, chaya, hoja santa, chepil o chipilín.

Se trata de hiervas silvestres, es decir que crecen fácilmente y en “cualquier lugar”. Son muy adaptables a cualquier clima y recursos que tenga el suelo. Son parte de la famosísima milpa, ese precioso ecosistema generado desde épocas prehispánicas y en el que crecen el maíz, frijol y el chile, entre otras cosas más.

Son excelentes porque proporcionan grandes cantidades de fibra, minerales, como el hierro, y vitaminas. Ayudan por lo tanto aportando vitamina A y C, útiles para una buena cicatrización, entre otros beneficios. Fortalecen los vasos sanguíneos y refuerzan el sistema inmune.

ALGA ESPIRULINA

Se produce también desde épocas prehispánicas y es sumamente nutritiva. Se sabe que tiene el doble de proteínas que el maíz y el triple que el trigo. Además contiene mucho hierro. 

Antiguamente era conocida como tecuitlatl, término náhuatl que significa extracto o desecho de las piedras, y se recolectaba en los lagos de la cuenca de México. Actuamente se consume sobretodo en cápsulas como suplemento alimenticio y acompañado de clorofila. Es complicado que se añada directamente a los alimentos pues tiene un fuerte sabor.

Es tan nutritiva, que ha sido denominada como superalimento por la Organización Mundial de la Salud y por la Organización de las Naciones Unidas.

Además de nutritivos, son opciones que se adaptan a cualquier bolsillo, así que no hay pretextos para no hacerlas parte de tu día a día, pero sobre todo, para seguir haciéndolo a la mexicana.

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